F.S.
Hace unas semanas, el PTS difundió la declaración de su referente Myriam Bregman: “Lo de Milei no es crueldad, es el programa del FMI. Hay que terminar con las caretas y los discursos sobre la crueldad, hay un programa económico concreto que hay que enfrentar en la calle”. Pero ¿realmente la crueldad es abstracta?
Esto se contrapone con la idea que sostenía Rosa Luxemburg acerca de que en la vida “lo importante es ser buenos”. Esta gran maestra nos permite entender mejor las motivaciones de muchas personas que no solo sufren la crueldad del gobierno, sino que reaccionan contra ella. Son quienes se conmueven con los trabajadores del Garrahan que cuidan a niños con cáncer o con los ancianos que cada miércoles salen a luchar por una mejor jubilación. Son las que desafían la indiferencia cuando se indignan contra quienes reciben coimas mientras recortan las ayudas a las personas con discapacidad.
Si bien todos los burgueses buscan enriquecerse a costa de la explotación ajena y esto ya implica un nivel de crueldad intrínseco, ligado a su avaricia, es fundamental reconocer el salto cualitativo que implica el gobierno de Milei, su avance sobre las libertades democráticas y su desprecio por la vida. No son psicologismos, moralismos o abstracciones; estamos hablando del carácter mezquino y bélico, que es cada vez más desenfrenado. Como humanistas socialistas es crucial conocer y denunciar el plan económico del FMI, pero aún más importante es sentirse ajenos a la maldad imperante y querer combatirla para ser más y mejores humanos.