Mario Larroca
Quien escribe es docente de la Escuela Media 2 DE 14, que funciona desde 2007 debajo de la tribuna del club Argentinos Juniors, en La Paternal. Hace unas semanas nos informaron de la orden del club de desalojar las aulas por reformas en el estadio -que incluirían la construcción de un colegio privado-, así como la decisión del Ministerio de Educación de CABA de trasladarnos a las instalaciones de un ex colegio en el barrio de Mataderos. Frente al rechazo y la exigencia unánime de nuestra comunidad de que la escuela permanezca en el barrio, que se viene expresando a través de asambleas, semaforazos y un exitoso festival junto a vecinos y a docentes de otros colegios, el gobierno macrista pergeñó nuestro traslado a tres cuadras donde funciona la centenaria escuela primaria Nº 16, que trabaja con chicos neuro-divergentes. Ésta dejaría de existir y pasaría a “fusionarse” con la escuela Nº 15, con la consecuente cancelación identitaria, la pérdida de cargos docentes y el cierre de cursos. Paradoja: Fusión= fragmentación.
Los y las docentes de la EEM 2, solidarios/as con el reclamo “No al cierre” de las maestras de la 16, no aceptamos la colonización de una escuela por otra, una maniobra de ajuste presupuestario y de intento de dividir a quienes trabajamos en la educación y al barrio mismo.
Lo relatado se da en el marco del Plan Estratégico Buenos Aires Aprende, uno de los tantos giros en la política (anti)educativa que apunta a la degradación definitiva de contenidos humanísticos a través de la fusión de varias materias y que hasta el momento, el macrismo logró imponer en 33 escuelas secundarias. En apenas cuatro meses, la reforma provocó el cierre de 155 cursos y el pase a disponibilidad de muchos docentes. A los que quedan, se los sobrecarga de tareas, se les exige que den clase de manera “innovadora”, lo que luego significa más aferrada a los “recursos tecnológicos”, o sea a la deshumanización digital, lo que penaliza en primer lugar a las y los propios estudiantes.
No es cierto que exista una tal estrategia de la burguesía para educar a la juventud, es decir, un plan de largo alcance para que broten de ella sus mejores características y se liberen vocaciones humanas. No les interesa a los poderosos estimular el reconocimiento del potencial transformador que anida en el mundo interno de cada joven, más allá de la cantinela de la “educación emocional”. Solo se busca instruir a las nuevas generaciones en la servidumbre voluntaria al poder burgués, decadente y corrupto, y en el relativismo moral frente a los desvalores egoístas, misóginos, racistas y autoritarios dominantes. Ya hemos denunciado en estas páginas el Reglamento de Jorge Macri que en Prohibiciones del Personal Docente impugna la posibilidad de “expresar, durante el desarrollo de las clases, opiniones (…) en temas relacionados con religión, sexualidad, género, etnia, política partidaria u otros de similar relevancia”. La actual lucha contra el cierre de cursos y de escuelas puede comprenderse y afrontarse mejor, si se inscribe en este panorama de conjunto.