Editorial: Más que nunca humanización contra la derecha liberticida


 

Comité de Redacción

Ser mejores, más humanos. No sucumbir adecuando la propia conciencia a la ignorancia y a la indiferencia. Ser más combativos frente al gobierno reaccionario, cruel y liberticida. Enfrentarlo electoralmente (los resultados de los  comicios legislativos al cierre de esta edición hablarían de una decadencia humana profunda de partes importantes de esta sociedad de extraños) pero ir más allá.

La fuerza de Milei y sus secuaces se ha basado, en parte, en el derrumbe de la sociedad que se disgrega y degrada moralmente; en la alienación tecnoilógica que obtura las facultades humanas; en la propagación de los negacionismos de género queer, que con sus delirios antifemeninos le desbrozó el terreno a las derechas. Podemos y deberíamos proponernos ser alternativos a todo esto, creando espacios humanos en la realidad actual, algo que requiere sustracción de sus lógicas, valores y dinámicas negativas.

Podemos humanizarnos creando espacios de resistencia y libertad para discutir y decidir en común la autodefensa de los ataques liberticidas, patronales y alienantes. Un Frente Único de la izquierda en defensa de la vida y de las libertades democráticas puede sentar condiciones más propicias y seguras para el despliegue de iniciativas de este tipo.

Más aun, podemos crecer humanamente en la construcción de ámbitos de comunión. Una perspectiva en la que se asuma como principio que el género femenino es el primero en el cuidado y en la proyección de la vida, por lo tanto, que la defensa de la vida y la libertad de las mujeres es la defensa de la vida y la libertad de todos. La comunión necesita basarse en y alimentar el encuentro entre las personas para que los yo y los tú sean protagonistas recíprocos de la forjadura de un nosotros acogedor y pacífico (además de intransigente) mientras se combate a los opresores. Exige descubrir, despertar y estimular las conciencias, porque cambiar la vida solo puede provenir de la libertad potencial que todas y todos atesoramos en nuestro interior. Implica cultivarse, rechazar la ignorancia, rastrear las mejores enseñanzas del pasado y ser protagonistas  de una cultura benéfica diversa. Requiere jugarse por el bien, la libertad, la justicia, la verdad y la belleza empezando a forjarlas en el conocimiento, la escucha, el respeto, la simpatía, la colaboración y la cooperación.

Hoy es imperioso un compromiso de humanización y en la construcción de esos ámbitos se puede ofrecer e iniciar ese camino en la vida cotidiana. Las señales de posibilidad provienen de muchísimos ejemplos que hay que aprender a identificar: pueden estar en una lucha justa como en la inquietud que expresan tantas personas ante la inhumanidad de los poderosos y sus seguidores comunes.

Nosotras y nosotros, de Comuna Socialista, hace  más de quince años que asumimos ese compromiso en primera persona, relacionalmente y en común. Nuestra lucha y nuestro empeño en múltiples planos lo atestiguan, y hemos llegado a un punto en el que nos sentimos en condiciones de ampliarlo, de compartirlo codo a codo con nuevas y nuevos intérpretes, haciéndonos más fuertes juntos.

Uno de los pasos que requiere esta perspectiva es contar con recursos materiales limpios, valiosos porque constituyen nuestros proyectos y propuestas. Para ello nos basamos en el autofinanciamiento, un principio positivo e irrenunciable, coherente con lo que somos y queremos ser, que se traduce en riqueza común basada en la generosidad compartida, de la que nos nutrimos todas y todos. Por eso te pedimos que nos apoyes con una donación. Ahí también puede comenzar la resistencia, la afirmación sustractiva, la comunión.