Fabio Beltrame
Yitzhak Rabin fue asesinado en 1995 por Yigal Amir, extremista religioso judío.
Pese a haber sido responsable de la represión de la Intifada de 1987 y el más escéptico sobre el diálogo con los palestinos, Rabin inició el recorrido hacia la paz (Acuerdos de Oslo) y el reconocimiento recíproco con los palestinos, hasta el histórico apretón de manos con Yasser Arafat en la Casa Blanca en 1993. Hoy en el gobierno de Israel están Benjamín Netanyahu, su acérrimo enemigo, junto con Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich, extremistas religiosos como Amir.
Por el trigésimo aniversario del homicidio de Rabin, 150 mil personas se manifestaron el 2 de noviembre en Tel Aviv mostrando carteles con ‘‘Peace now!’’, ‘‘¡Rabin tenía razón!’’, ‘‘¡Fuera Netanyahu! ¡Fuera Hamas!’’ y ‘‘¡Stop a la colonización!’’. Exponentes de la oposición, pacifistas y algunos parientes de las víctimas de la masacre antisemita del 7 de octubre denunciaron a aquellos que ‘‘distorsionan el judaísmo y lo transforman en una política de odio y violencia”. El líder de la izquierda, Yair Lapid, agregó que ‘‘estas personas son parte hoy del gobierno’’. Las palabras más claras fueron las de Yuval Rabin, pacifista radical hijo del ex primer ministro: ‘‘Netanyahu piensa solo en sí mismo y es un sostenedor de Hamas’’. Es esta la parte de la sociedad israelí que nos gusta y que apoyamos.
Publicado originalmente en La Comune (Italia) 477