Continuando con los testimonios de quienes promueven la posibilidad de diálogo, pacificación y convivencia entre los pueblos de Medio Oriente, publicamos la entrevista que realizamos a fines de octubre a Héctor Shalom, director de la Fundación Ana Frank.
a cargo de Cristina Gabelloni e Ignacio Ríos
Durante todo este tiempo promoviste y animaste iniciativas tendientes a la paz y a la posible convivencia entre los pueblos palestino y judío. Teniendo en cuenta que es una postura, por desgracia, minoritaria y a contra corriente, ¿qué ha significado para vos?
La Fundación Ana Frank fue creada por Otto Frank en 1960 y en su creación afirma: “Espero que, partiendo del legado de Ana Frank, los jóvenes del mundo, cristianos, judíos, musulmanes, negros y amarillos se junten para explicarle al mundo los horrores de la guerra”. En el corazón mismo de la creación de la Fundación está la preocupación por trabajar activamente para que las guerras no sucedan. En lo personal, mi nombre es Shalom, es paz. Me precede y he dedicado toda mi vida a ser activista por los derechos humanos y por la paz. En ese sentido, está claro el mandato de la Fundación y mi mandato por la paz. Asumí y asumo la responsabilidad de confrontar con aquellas posiciones fundamentalistas que desde los discursos de odio desarrollan pensamientos centrados en el aniquilamiento del otro. Sabemos que los conceptos vinculados con la paz son menos populares y que el concepto mismo de paz parece estar devaluado y desvalorizado como romántico, insulso e irreal. Frente a todo eso, nuestro trabajo está fuertemente comprometido con la construcción de condiciones de paz. He aprendido, también, que la paz nunca se firma entre amigos, sino entre enemigos. Esto implica un proceso de construcción de confianza, con idas y vueltas, y es allí donde tiene que orientarse todo el trabajo. Hace falta gente valiente dispuesta a construir la paz, ya que cobardes que construyan la guerra se multiplican en las sociedades en que vivimos.
¿Qué opinás de la relación entre la sociedad israelí y el gobierno de Netanyahu?
La sociedad israelí no es unívoca, es una sociedad fracturada, hay una porción que ha desarrollado un pensamiento profundamente nacionalista y se nutre del odio antiárabe y antipalestino y sostiene firmemente las posiciones belicistas que toma Netanyahu. Otra porción de la sociedad considera que es necesario establecer acuerdos pacíficos, también con aquellos que levantaron las armas contra el pueblo judío. Lamentablemente, en Israel fue asesinado Yitzhak Rabin cuando era primer ministro, un sujeto comprometido con la paz, y ese asesinato, en manos de un fundamentalista, fue un punto de inflexión negativo en la visión pacifista de la sociedad israelí. Una porción está alineada con Netanyahu mientras que la otra cuestiona seriamente sus posiciones en relación con Gaza y Cisjordania.
Los rehenes recuperaron su libertad, pero no se puede confiar en lo qué pasará teniendo en cuenta quiénes son los firmantes de los pactos de cese al fuego (Netanyahu, Trump, Hamas, Qatar, etc.). ¿Qué pensás que les espera y qué desafíos tiene la gente común de Palestina e Israel?
Los acuerdos son procesos complejos. Trump en un momento toma la decisión de propiciar un acuerdo, genera un sostén político, tanto de países árabes como europeos, que crea el acuerdo de veinte puntos frente a una treintena de líderes internacionales, lo que supone un fuerte respaldo a ese proceso. Los rehenes recuperaron la libertad, aunque todo el tiempo habrá tensión porque de un lado y del otro confían y esperan el fracaso del acuerdo. Habrá una tensión entre quienes quieran sortear los obstáculos para buscar vías de solución y quienes los tomen para intentar fracturar el acuerdo. Yo soy optimista y creo que va a prevalecer el valor por la vida y el deseo de ambas sociedades de crecer en lugares donde haya condiciones de crecimiento, educativas y de vida, adecuadas para desarrollarse y que haya una convivencia pacífica. Hay quienes están trabajando hace muchos años por este proceso, hay más de sesenta organizaciones pacifistas que trabajan en conjunto, de un lado y del otro, y están convencidos de que este proceso resulta posible. Convocar a la guerra es más fácil que convocar a la paz, esta supone una inteligencia, paciencia y un proceso que la guerra no requiere. Muchas madres israelíes no quieren que sus hijos se alisten en el ejército y muchos jóvenes han roto las citaciones, cada familia tiene gente alistada y gente muerta, hay una saturación de estos procesos y muchos aspiran a que surjan líderes con la paciencia e inteligencia para construir acuerdos. Nosotros respaldamos a Mujeres del Sol y Mujeres por la Paz* que además reivindican el importante lugar que deben tener las mujeres en el establecimiento de estos acuerdos de paz.
* Mujeres del Sol y Mujeres por la Paz son organizaciones de mujeres, hermanas entre sí, de Palestina e Israel respectivamente, que desde su fundación hace algunos años promueven debates y acciones por la paz y la convivencia entre ambos pueblos. En CS 101 (febrero de 2025) hemos entrevistado al grupo de apoyo local de Argentina.