Fabio Beltrame
Recientemente Israel ha declarado que el cruce de Rafah con Egipto “será reabierto pronto”, permitiendo así a los palestinos dejar la Franja de Gaza después de meses de bloqueo. La noticia ha llevado esperanza a alrededor de 16.500 personas enfermas y heridas, entre ellas numerosos niños que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), necesitan dejar urgentemente la Franja para recibir cuidados médicos imposibles de obtener allí a causa del casi total colapso sanitario en el área. Sin embargo, la reapertura estará sujeta a severas restricciones impuestas por Israel. Esto alimenta los temores y refuerza la convicción de que se trata de un paso ulterior hacia el así llamado “éxodo permanente”: la limpieza étnica de la Franja. En los hechos, Israel pretende que los palestinos que quieren dejar Gaza pueden hacerlo solo después de haber obtenido la aprobación a través un “protocolo de seguridad” decidido por el gobierno que tiene un único criterio definido: la imposibilidad de regresar para aquellos que elijan salir. También es incierto el destino de miles de personas, entre ellas miles de niños que necesitan tratamientos que les salven la vida, privados de documentos, tal vez perdidos durante la fuga por los bombardeos. Antes de la guerra, Rafah era el único cruce no controlado por Israel que consentía a los palestinos salir de la Franja y volver, y permitía el ingreso de bienes de primera necesidad y ayuda humanitaria. A pedido del gobierno de Netanyahu, desde el inicio del conflicto Egipto ha establecido restricciones al tránsito hasta imponer el cierre del cruce desde mayo de 2024, salvo esporádicas aperturas por exigencias médico-sanitarias. Para muchos palestinos, el deseo de irse es alimentado por la permanencia de la guerra, de la que la tregua es solo una engañosa suspensión temporánea. Esta situación es agravada por la “estrategia de normalización” adoptada por Israel: permitir el ingreso a Gaza de una enorme cantidad de productos secundarios o inútiles. Los mercados están colmados, de hecho, de objetos como aspiradoras, robots de cocina e incluso juegos de cartas, mientras escasean alimentos, medicamentos y bienes esenciales porque son bloqueados o racionados por Israel.
La apertura del paso fronterizo de Rafah viene presentada por Israel como una elección “humanitaria”, pero en realidad Tel Aviv con el perdurar de la guerra y del asedio está creando las condiciones para hacer que la partida de la Franja de Gaza sea más fácil que la supervivencia. La limpieza étnica es el objetivo que el gobierno de Tel Aviv no ha negado nunca y que ahora define de otro modo: “éxodo permanente”.
Publicado originalmente en La Comune (Italia) n.480