Moreno dio batalla contra el guerrillerismo. ¿Y ahora?


 

Ignacio Ríos

Desde hace tiempo venimos denunciando el seguidismo de la enorme mayoría de la izquierda ante Hamas, organización teocrática, terrorista y ultrarreaccionaria. Fijémonos que hoy, mientras continúa el sufrimiento del pueblo palestino, esta formación desempeña funciones policiales en la Franja de Gaza tal como lo dispone el plan de Trump. Nuestra búsqueda de defender la vida y la humanidad común y diferente siempre nos llevó a tener muy en claro la naturaleza de Hamas y del horrendo ataque del 7 de octubre de 2023. Nos preguntamos por tamaña claudicación y negativa a la hora de denunciar a Hamas, así como lo hicieron con el Estado de Israel, cuando hubo veces en que el trotskismo argentino dio batalla contra los aparatos guerrilleros que pretendían erigirse como direcciones populares. Un gran ejemplo es la corriente dirigida por Nahuel Moreno en los ‘60 y ‘70, cuando el PRT-La Verdad y el PST contrastaron al foquismo. 

La revolución cubana de 1959 había generado un fuerte impacto en América Latina y también entre las izquierdas, tanto más cuando, desde Cuba, se consideraba que la situación continental ya estaba madura para lanzar una guerra civil de liberación (!). Dicha presión hizo que el PRT se rompiera en dos. La fracción del PRT-El Combatiente buscaba, como su nombre lo indica, una completa militarización del partido. 

Mientras que debía sufrir todo tipo de acusaciones personales, Moreno, en su búsqueda de apegarse a los principios del marxismo revolucionario, hacía cuentas con esa discusión tan en boga a fines de los ‘60 y principios de los ‘70, como en su célebre “Morenazo”: “Nosotros no estamos en contra de que el partido tome cualquier tipo de iniciativas, pero nos oponemos a aquellas con las cuales pretende sustituir al movimiento de masas en las tareas que les son propias. Es decir, cuando pretende enfrentar por su cuenta al régimen burgués (…). Estamos a favor de que el partido enfrente políticamente a todas las clases, sectores u organizaciones enemigas del movimiento de masas, que las denuncie en su propaganda, que agite consignas en el movimiento de masas para tratar de movilizarlo contra ellas, pero no que las enfrente físicamente por su propia cuenta y riesgo, sin el apoyo activo del movimiento de masas o de un sector de él”¹. 

Esta advertencia sobre el problema del foquismo y el sustituismo, obrada por los aparatos guerrilleros de la época, nos hace pensar en la centralidad de los protagonistas de las experiencias revolucionarias, de reacción o de resistencia contra los poderes opresivos. Por ende, en sus ideas, sus expectativas, su conciencia y sus valores. Los de Hamas y sus seguidores, por más que estén al frente del gobierno de Gaza, son terribles y reaccionarios, y la izquierda declaradamente “revolucionaria” nada hizo para hacerles frente, en ninguna de las movilizaciones o iniciativas solidarias con Gaza. 

Aun aferrado al dogma marxista, Moreno identificó cuestiones fundamentales expresadas en sus Tesis sobre el Guerrillerismo (1973)² al decir que “las organizaciones guerrilleras son terroristas. En la casi totalidad de los casos, sus acciones no ayudan al desarrollo de la movilización, la organización y la conciencia de las masas. (...) Las acciones terroristas de la guerrilla, al ser decididas por su propia cuenta, provocan confusión cuando no repudio del movimiento de masas. Al no tomar en cuenta a las masas, las acciones guerrilleras desatan o sirven de excusa para desatar una represión del régimen absolutamente desproporcionada con el nivel de movilización, organización y conciencia de aquellas; las masas quedan inermes, desorganizadas y no preparadas para enfrentar esa represión. Cada acción de la guerrilla, salvo las contadísimas excepciones en que, por casualidad, ayudan a la movilización, desorganiza, desmoviliza y desarma a los trabajadores. Por estas razones, los trotskistas no sólo no apoyamos esas acciones, sino denunciamos ante los trabajadores su carácter desmoralizador, desmovilizador y desorganizador”. 

La acción del 7 de octubre fue terrible en sí misma y además ejecutada a espaldas de las mayorías populares palestinas. Cuando la situación lo permitió, miles de pacifistas gazatíes salieron a las calles de las ciudades de la Franja para movilizarse contra la agresión sionista y también contra las acciones de Hamas, que naturalmente los reprimió a todos. El pueblo palestino en nada se benefició de aquella acción terrorista y antisemita, y quedó totalmente expuesto frente a la sangrienta venganza del ejército israelí, la que cosechó decenas de miles de víctimas, la casi total destrucción de la Franja de Gaza y la justificación para el nuevo intento de hacer limpieza étnica. 

El trotskismo argentino alguna vez fue una alternativa a las concepciones del ERP, Montoneros y del guevarismo. ¿Por qué hoy se someten a Hamas, que es una organización muchísimo peor que aquellas?


 ¹ Moreno, Nahuel, El partido y la revolución, Buenos Aires: Ediciones El Socialista, 2013, p. 353. 

² Disponible en www.marxists.org/espanol/ moreno/guerriller/tsg_2.htm