Mariana Camps
…es necesario comprender la época en la que vivimos, buscando las posibilidades de rescate de nuestra gente. Si se acrecienta la conciencia del cambio histórico que representa el derrumbe de Occidente –que implica la acentuación del belicismo, la mutación de los Estados y la proliferación de una maquinación brutalmente alienante– y se elige ser protagonistas en un mundo que cambia, basándonos en el reconocimiento de las mejores cualidades humanas, para defenderlas y desarrollarlas en alternativa a los poderes opresivos. Los planes de dominio de los poderosos no logran encauzar las raíces humanas. Estas están profundamente intoxicadas, pero pertenecen a las personas: la subjetividad triple de cada una/o, la primariedad femenina que signa la vida, la conciencia como misterioso tesoro de libertad, la cultura y la búsqueda moral y ética que signa el recorrido vital de cada persona pueden ser interpretados de manera libre y nueva si se forjan agregados comunitarios y, mejor aún, de comunión duraderos.
…es importante tener un enfoque afirmativo, positivo: si se parte de la fuerza ideal y concreta que representa haber comenzado a elegir una vida diferente, posicionada por el bien común, y haber empezado a crecer, humanizándose. Un enfoque que también es, consecuentemente, negativo y combativo: para ser firmes ante la deshumanización creciente, provenga de donde provenga, y defender la dignidad y la libertad negadas a nuestra gente.
…habrá que reconocer que la vida se nos aparece renovada cuando nos disponemos a conocer a las/os otras/os y a darnos a conocer, rompiendo las lógicas de extrañeidad y de enemistad que prevalecen en la sociedad de extraños. Algo que solo puede empezar por escuchar y debería seguir por aprender, porque únicamente así tal vez sea posible enseñar algo. Construir es, antes que nada, aprender a que las personas entren en la propia vida, cambiándola. Solo quien está dispuesto a cambiar puede proponerlo a las y los demás.
De estos temas se reflexionó en los grupos de formación constructiva en nuestra cita anual de cuatro jornadas en la Isla Sarmiento del Delta del Paraná. Jornadas de formación, cine, juegos y largas charlas en un contexto natural que estimula y acompaña el despliegue del pensamiento con el sonido del agua, el viento y diversas especies de animales.
También se desarrolló un grupo de introducción al conocimiento de las ideas del humanismo socialista, en el que una serie de amigas/os que se están acercando a Comuna Socialista fueron protagonistas de primeras reflexiones en torno a la comunión humana, en base a lecturas del libro de Dario Renzi*.
Ahora queda ponerse a prueba. Todo proceso constructivo es, fundamentalmente, una experimentación en primera persona. De ella –una de las primordiales fuentes de nuestro pensamiento– podrán emerger los elementos principales para elaborar un proyecto constructivo renovado en el corto plazo.
* Renzi, Dario, La comunión humana, Madrid; Ruta Ediciones, 2011.