Asamblea de Jóvenes Espartaco: movilicémonos en defensa de la vida contra los represores de ayer y hoy
Candela Abrodos
Seguramente, el 50° aniversario del inicio de la última dictadura militar argentina te genere nuevas preguntas sobre el presente que vivimos: ¿cómo es posible que nos gobierne una ultraderecha negacionista que ataca cotidianamente la vida y la dignidad? Milei y su séquito reaccionario han logrado impulsar una reforma laboral esclavista mientras reprimen cualquier expresión de disenso, negocian la explotación de la naturaleza y atacan permanentemente la libertad de expresión y organización. Entonces, el deseo que nos mueve a seguir manteniendo activa la memoria expresa una visión no anclada en el pasado, sino en un presente y futuro diverso que anhelamos.
Pero no demos por sentadas las razones para movilizarse una vez más este 24 de marzo; interroguémonos en profundidad por qué permanece activa una trama de memoria colectiva antirrepresiva en este país. Pensemos en las razones que han impulsado a aquellas jóvenes madres a enfrentar a los milicos o en el coraje de quienes han contribuido a enjuiciar a los genocidas. Fue la fuerza de personas comunes, poniendo en juego sus mejores capacidades y facultades (la escucha, la mirada, el pensamiento, la creatividad), la que permitió salvar vidas durante la dictadura; personas que luego impulsaron a dar testimonio en busca de justicia, las que convirtieron los espacios de tortura en espacios de encuentro y memoria y los mantienen hoy, entre tantos otros ejemplos.
Los embates fueron muchos: distintos gobiernos, en particular el peronista, han “institucionalizado” la memoria, deshumanizando a los protagonistas de esta trama, buscando (y en parte, lo lograron) que se delegue en el Estado aquellas búsquedas humanas de verdad y justicia. Todas estas expresiones humanas, no políticas, son un recurso vital que podemos reconocer, sobre el que podemos reflexionar y rehabilitar hoy. La búsqueda de libertad que animó a tantos/as durante estos años podemos experimentarla en este presente siendo protagonistas de una memoria humana, no institucional que, lejos de instruirnos en un “deber” de recordar sin reflexión, nos impulse, en cambio, a develar los mejores ejemplos de solidaridad y resistencia, nos estimule a informar(nos) frente a la desinformación y negacionismo reinantes en la web.
En un contexto de adormecimiento y desesperanza entre nuestros amigos/as y conocidos/as, abrir estas reflexiones puede ser motivo de unión, para romper el aislamiento y la indiferencia (esa de la que se valieron durante aquellos oscuros años para perpetuar el horror) y ser protagonistas activos y reflexivos de esta trama de memoria colectiva. No depende de ningún gobierno ni política pública, depende de nuestra conciencia. Por eso, impulsamos una asamblea de jóvenes de izquierda, de protagonismo directo, mirada y escucha atentas, para reflexionar y activarnos juntos. Te invitamos a ser parte de estas reflexiones junto a nosotros para construir un 24 de marzo en defensa de la vida contra los represores de ayer y hoy.