Desde el Estado español: la guerra de Trump y el "No" de Sánchez


 

Rocco Rossetti

Dirigente de la Corriente Humanista Socialista y de Socialismo Libertario, nuestra organización hermana en el Estado español

“No a la guerra” es la consigna con la que Pedro Sánchez y el gobierno español se han descolgado del colapso occidental ante la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, presentándose además como referentes de la oposición institucional a Donald Trump: Pedro Sánchez será el anfitrión de la Global Progressive Mobilisation, una cumbre internacional de las fuerzas progresistas contra la extrema derecha, que se celebrará en Barcelona el 17 y 18 de abril. Las cuatro palabras escogidas por Sánchez son las mismas con las que en 2003 se reconoció la abrumadora mayoría de los habitantes de la península contra la guerra en Irak y sus promotores, Bush Jr., Blair y Aznar. 

El PSOE es una fuerza consagrada a la gestión del Estado y, por lo tanto, a su corazón bélico y a su lógica opresiva. Sin embargo, por historia y vocación, es también sensible a las exigencias de los movimientos y de las clases populares. Hoy esta actitud le lleva a enfrentarse a Trump, a Netanyahu, a los tecno-oligarcas norteamericanos y a representar una decidida y saludable contratendencia ante la claudicación y la complicidad con el inquilino de la Casa Blanca que manifiestan, con distintos grados, los demás gobiernos de la Unión Europea. 

También esta vez, según un sondeo, dos de cada tres encuestados en el Estado español están en contra de la aventura bélica de Trump y Netanyahu. Un rechazo que se ha manifestado con fuerza en la reciente gala de los premios Goya que reúne a la mayoría del mundo del cine. 

La acción militar emprendida por estos enemigos de la humanidad es tan devastadora como empírica y sin objetivos claros. Lo que sí está claro es que entre estos objetivos no están la libertad y la dignidad de los pueblos de Irán, así como no lo estaban hace dos meses en el caso de Venezuela. 

Es importante, por lo tanto, una postura clara contra esta guerra, cuya extensión y consecuencias son imprevisibles, a la vez que es decisivo reivindicar la libertad de las mujeres y los hombres de Irán contra la sanguinaria dictadura teocrática de Teherán. 

Hace cuatro años fuimos de las escasísimas organizaciones y asociaciones que en este país se movilizaron junto a la comunidad iraní en solidaridad con la revuelta liderada por las mujeres bajo el evocador lema “Mujer, Vida, Libertad”. Un movimiento valiente que no consiguió la caída del régimen, pero que logró afirmar la libertad femenina ante la imposición del velo y la represión de la llamada “policía de la moral”. Este año en el territorio iraní se han registrado nuevas protestas motivadas por las penurias materiales. La represión del régimen ha sido terrible, con decenas de miles de víctimas. Sin embargo, esta vez el mensaje valiente y profundo de 2022 ha sido sustituido por la rabia, la confusión y la desesperación. Son elementos que, en la comunidad iraní en el exilio, se manifiestan hoy en el apoyo a Trump y al heredero de la dinastía Pahlevi, es decir, otra dictadura. Mahsa Amini (la joven asesinada por la policía de la moral de Jameneí) en 2022; Reza Pahlevi y Donald Trump hoy. La distancia ideal y moral entre estos símbolos es un índice de la situación en la que se encuentra el exilio iraní. Una crisis y una confusión que les ha llevado a aceptar la hospitalidad instrumental del PP y Vox, una vez más al lado de las guerras de Trump y Netanyahu. 

Recordar el grito “Mujer, Vida, Libertad” es también una manera de reivindicar la memoria de las 165 chicas asesinadas en Minab por los misiles estadounidenses al comienzo de esta guerra. Un crimen que ejemplifica de manera trágica el carácter y objetivos de esta guerra. 

Publicado originalmente en Socialismo Libertario (España) 178