Espartaco en la marcha del 24M


 


Augusto G.

Apenas llegamos a la plaza, entre miradas cómplices, nos repartimos las pecheras. Mientras tanto, de mano en mano van pasando nuestras hojas para repartirlas entre los jóvenes que nos rodean. Por el fondo se asoma nuestra bandera, Espartaco, precedida por la de Comuna Socialista. Vamos recordando momentos de la última asamblea e imágenes del documental que vimos en la semana. Y sí, la emoción es mucha porque el día ha llegado. 

Mientras cantamos “(…) levantá la vista de tu celular que te enseña a jugar a la guerra”, pensamos en amigas/os con los que nos habría gustado compartir nuestro sector que parte de la memoria de la solidaridad y de la valentía de miles de personas que se enfrentaron a los milicos (y no solo del horror que sufrieron). Porque sabemos que, aun en esta marcha tan especial, es una mirada muy alternativa. También nos distingue el rescate que hacemos del protagonismo directo frente a la delegación estatal, y que conmemoramos la vida de los desaparecidos por la dictadura tanto como de las víctimas de las bandas fascistas peronistas de la Triple A. A su vez, denunciamos las concepciones y métodos reaccionarios como la guerrilla que inspiraban a muchos jóvenes de la época. 

Después de varias horas de marchar junto con otros cientos de miles, justo antes del cierre de Ana, nuestra referente, Candela, tomó el micrófono. Dejamos de lado los bombos por un momento para escucharla. Nos propone pensar que la memoria de la dictadura nos incumbe porque partimos de quiénes somos y quiénes queremos ser en el presente y futuro, y que esto remite a nuestro protagonismo para cambiar. Porque en este contexto de incremento de las guerras, con un gobierno que reivindica el genocidio de la dictadura, que ataca la libertad y la dignidad, queremos ser jóvenes, mujeres y hombres, que ofrecen ámbitos de resistencia por la pacificación basados en la escucha y el respeto. 

Con estas palabras nos vamos despidiendo, agotados y contentos, con la mente puesta en nuestra próxima asamblea. Porque aunque la marcha termina, esta reflexión acaba de empezar.