Irán: la red por fuera de la Red



 Fabio Beltrame

Mientras que el fragor de la guerra ofrece al régimen iraní nuevos pretextos para sofocar cualquier tipo de disenso, la sociedad iraní se encuentra aún más inmersa en un clima de terror y represión. 

En el actual escenario, persiste una resistencia silenciosa y puramente humana que rechaza tanto la opresión teocrática impuesta por el régimen como el regreso a un pasado monárquico. Ella nace de la voluntad de no dejarse aplastar ni por los viejos ni por los nuevos modelos de poder impuestos por las “salas de situación” de Tel Aviv y Washington. 

A pesar del puño de hierro de los pasdarán y de la milicia de los Basij, la red humana puesta en pie durante las manifestaciones de “Mujer, Vida, Libertad” en 2022 –aun con sus contradicciones y con tantos golpes recibidos– no fue totalmente desmantelada por la represión del régimen. Para eludir la omnipresencia de la vigilancia biométrica y tecnológica, la red de protección de los disidentes es analógica: en Narmak han sido creadas habitaciones seguras, no rastreables por los drones y la IA y lejos de las videocámaras callejeras; en el barrio de Ekbatan, ciertos balcones sirven de torres de vigilancia al servicio de la protección de quienes están en la mira de la represión. Debido a que el régimen puede bloquear internet pero no las relaciones humanas, los opositores neutralizan el control digital al confiar en los “correos de barrio”, motociclistas que esconden mensajes escritos en papeles entre los alimentos, pero también en instrumentos y formas de comunicación tradicionales como espejos o secuencias de luces en las zonas rurales. En las aldeas de Sistán y Beluchistán, los pastores locales acompañan a los activistas y a los perseguidos por caminos no visibles para los drones, mientras que los taxistas de la capital utilizan frases de la jerga popular para indicar los movimientos de la milicia. De esta forma, sustrayéndose sistemáticamente de todo rastro electrónico y confiando en la creatividad humana, ningún algoritmo podrá predecir o aniquilar la fuerza de los ligámenes humanos. 

Publicado originalmente en La Comune (Italia) 486