Tomi M.
El agua… ¿Somos conscientes de lo imposible que sería la vida sin ella? Tal vez vivir al lado del río más ancho del mundo distorsione nuestra percepción sobre este elemento vital. Quizás damos por sentado que el agua va a estar ahí para siempre. Sin embargo, en la mayor parte del país, el agua dulce es un bien escaso.
En las zonas áridas del norte y centro andino la vida gira en torno a ella. Es con los arroyos montañosos que las poblaciones riegan sus cultivos, hidratan a sus animales y a ellos mismos. ¿Y de dónde viene esa agua? Casi en la totalidad de los casos hay, cerro arriba, un glaciar que alimenta los arroyos durante todo el año. Las comunidades que allí habitan son conscientes de cuánto dependen de los glaciares para subsistir, por eso desde hace décadas se congregan en asambleas para enfrentar los avances mineros de empresas criminales como Lundi Group, BHP y McEwen Mining. Estas no tienen problema en instalarse sobre un glaciar y destruirlo, agotar los acuíferos de la zona, verter cianuro en los arroyos y obligar a las comunidades a desplazarse.
En este país, desde 2010, la actividad minera y petrolera está prohibida en los 16.968 glaciares y sus zonas periglaciares debido a la sanción de la ley 26.639 que, lejos de ser una solución de fondo, representa una herramienta valiosísima para las comunidades que enfrentan a los emprendimientos mineros y a los gobernadores mercenarios que nunca dejaron de darles luz verde, aun con la ley vigente.
Hoy, el gobierno impulsa una modificación de la ley (con el apoyo del peronismo) que le quita protección a los glaciares de escombros, típicos de los Andes áridos, y les da la potestad a las provincias para eliminar la protección a cualquier glaciar que consideren conveniente para su explotación.
Esto representa un nuevo ataque a la vida. Por este motivo, vuelven a movilizarse las asambleas de base en Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza y Jujuy, verdaderos defensores de los glaciares y del ambiente que los circunda. Los glaciares siguen en pie gracias a las y los pobladores que protegen, así, la vida de todos.