Editorial: Protagonismo de pacificación contra las guerras

 



Comité de Redacción

La paz es un anhelo íntimo de los seres humanos, que tiñe los pensamientos y las prácticas de la mayoría de la humanidad, en especial de las mujeres, desde siempre refractarias a las guerras. 

Pero la guerra, desplegada por pequeñas minorías opresoras, crece caótica y sostenidamente abarcando cada vez más escenarios del planeta. La desolación dejada por las bombas representa el símbolo principal del derrumbe de Occidente. 

Los todopoderosos ya no tienen nada que ofrecer; su capacidad de gestionar el mundo proporcionando ciertas salvaguardas y perspectivas para la vida está caducando irrefrenablemente y esta fragilidad solo hace que aumente su obsesión por poseer más poder y más bienes. Su camino está marcado por sus habilidades crecientes para matar, destruir y explotar, es decir, es un sendero de deshumanización. Indefectiblemente, esto está implicando un cambio en la naturaleza de los Estados, que acentúan los aspectos autoritarios y represivos. También está marcado por una novedad relativa y gravísima: el intento de delegar el conjunto de la vida en las máquinas, produciendo daños inconmensurables en la conciencia y en las facultades humanas. 

No pueden ofrecer la paz. Esta ya no está al alcance de los Estados. Nacidos de y para la guerra y el conflicto, han fracasado rotundamente en su capacidad para encubrir esta realidad. Esto no le quita importancia a la necesidad de la más amplia movilización de todos los sectores pacifistas para exigir y luchar por el alto al fuego con el objetivo supremo de preservar la vida de miles de víctimas potenciales. Pero mucha atención: si bien Trump es el jefe decadente de los matones que dominan el mundo, no hay contendientes para defender. Lo que está en juego es la necesidad de defender nuestra común humanidad diferente de la espiral bélica descontrolada y, hoy, cualquier posicionamiento con un poder opresivo (ya sea la teocracia iraní, el chavismo o Hamas) es una trampa que le resta fuerzas a las posibilidades de humanización. 

Hay algo que sí se puede comenzar ahora: la pacificación. Esta remite a las mejores características humanas, a cómo se piensan y se ponen a la obra. La pacificación no es un estado de las cosas, es una búsqueda humana permanente que puede dar frutos más profundos, estables y duraderos porque requiere de la activación constante de los sentidos primarios y las facultades guiadas por valores benéficos de defensa de la vida y la naturaleza. 

La pacificación se construye todos los días y en cada lugar de nuestra vida cotidiana. Requiere desarrollar nuestra capacidad de atención, promover una lógica de encuentro y convivencia alternativas y contrapuestas al racismo, el machismo, el violentismo, la ajenidad y la enemistad, algo que puede fortalecerse construyendo espacios de resistencia y libertad. 

La pacificación puede dar color a cada pensamiento y acción propios, puede alimentar y mejorar las relaciones, puede transformar positiva y potentemente los ámbitos colectivos. La pacificación es combativa, nos exige ser capaces de decir ¡no! con fuerza; pero también es sustractiva, porque hay situaciones, animadas por lógicas bélicas y estatales, de las que es indispensable no ser parte. 

Hoy es necesario fundar ideas, prácticas y ámbitos realmente alternativos para afirmarse siendo más y mejores humanos contra el derrumbe de Occidente y sus coletazos mortíferos en América Latina. Es que la pacificación despierta búsquedas profundas y orgánicas. Puede permitir el descubrimiento de aquellas similitudes que nos acomunan como especie y aquellas potencialidades afirmativas que, si son asumidas y cultivadas de manera apropiada, pueden colorear ámbitos de vida y compromiso en donde los valores benéficos autodefinidos, elegidos y compartidos guíen el camino. 

En esta perspectiva nos encontramos las/os compañeras/ os de Comuna Socialista, y solo podremos seguir evaluando su veracidad gracias el encuentro y reflexión con otras personas. Por eso, te proponemos encontrarnos para discutir sobre estas ideas y te invitamos a preparar juntos la marcha del 24 de marzo.