Victoria contra Trump y el ICE en Minneapolis: una valentía basada en la confianza y en la solidaridad

 


Camilo Sans

La gente que se viene movilizando hace meses ha asestado un duro golpe a Trump en Minneapolis, al forzar al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) a retirar 3.000 agentes y liberar al niño de cinco años que estaba en prisión. Sin embargo, los esbirros que persisten incrementan su brutalidad, por ejemplo, haciéndose pasar por voluntarios que quieren ayudar a los inmigrantes para luego detenerlos, lo cual busca generar desconfianza para aislar a la gente. 

Las palabras de la canción de Bruce Springsteen “Tomaremos posición por esta tierra y por el extranjero entre nosotros” dicen algo del espíritu de solidaridad y del sentido de justicia que los impulsa. La sociedad norteamericana está disgregada y al borde de la guerra civil. En ese marco, hay minorías que reaccionan motivadas por un sentido de comunidad abierta y pacífica. En Minneapolis, personas de distintas proveniencias, etnias, costumbres, clases sociales, etc. –incluidos tantos ciudadanos blancos– desde hace meses empiezan, transcurren y finalizan su jornada pensando en cómo defender a sus comunidades de los ataques del ICE. Contra el racismo, afirman la convivencia y reivindican la pluralidad étnica y cultural de sus comunidades. Llevan alimentos a quienes están refugiados en sus casas, patrullan las calles para alertar de la llegada de agentes del ICE, garantizan la educación de niños, niñas y jóvenes que no pueden salir de casa y se reúnen en pequeños grupos de conocidos que, a su vez, están en relación con otros con los que hay un conocimiento indirecto. Es decir, colaboran y cooperan para garantizar los diversos aspectos de la vida cotidiana. 

Pensar en cómo se expresa el cuidado femenino hacia los demás, atendiendo a las necesidades generales y particulares, en cómo la gente está ampliando su horizonte subjetivo reforzando sus relaciones y tejiendo nuevas, impulsados por una solidaridad que alimenta y reactualiza un sentido de comunidad basado, a su vez, en la búsqueda de compartir valores entre personas de diversas culturas… ¿qué conciencia se estarán haciendo de todo esto y de la vida en comunidad que defienden? Las noticias que llegan de Minneapolis nos dan esperanzas porque hablan del posible protagonismo de la gente común. Gente que, uniéndose solidariamente, intuye que es posible vivir mejor juntas y juntos, expresando un reconocimiento de la común humanidad diferente, encarnada en los/as niños/as, jóvenes, trabajadores y ancianos nativos e inmigrantes –con o sin papeles– con los que tratan de vivir pacíficamente en comunidad.