Editorial: Una razón cálida contra la fría irracionalidad


 


Comité de Redacción

Seguramente para muchísimas personas es difícil de concebir la maldad que expresa el gobierno de Milei y hacer cuentas con esta, aun cuando el empeoramiento de las condiciones de vida y los altos niveles de indiferencia se estén transformando en algo generalizado. 

El gobierno liberfacho se está beneficiando de cierto acostumbramiento a los ataques a la dignidad humana; a números de pobreza e indigencia que son escandalosos; a la represión creciente, la prepotencia y la censura; al maltrato hacia los más débiles, la misoginia y el racismo. 

Se trata de fenómenos extremadamente negativos que surgen desde los Estados, motivados por la ansiedad de explotar y dominar, contraria a la tenacidad paciente que requiere el bien. Alimentados por la ceguera de quien se siente ignorante y teme perder el poder, antitética a la mirada amplia de quien busca comprender como motivo de sabiduría y encuentro. Estimulados por la sordera de quien brama para aplastar, opuesta a quien considera escuchar como un prerrequisito para decir. 

Las dinámicas descontroladas de los opresores en general, y de la banda que habita la Casa Rosada en particular, son expresión de su profunda e irresoluble debilidad. Los liberfachos no proyectan ni prevén nada, tan solo desatan lógicas y prácticas de dominio coyuntural y violento, por lo tanto muy dañinas. Por ejemplo, están entrampando peligrosamente a la Argentina en las redes de la peor tecnocasta chupasangre mundial. Empresarios y personajes oscuros llegan al país para garantizarse minerales y territorios libres para sus tecnologías alienantes a costa de contaminar el agua, generar poco empleo y envenenar o directamente someter cada vez más las conciencias. 

Una profunda y probablemente irreversible deriva irracional de los poderes opresivos, además de ganar adeptos en sectores retrógrados, está logrando arrastrar a muchas personas comunes, que se vuelven incapaces de reconocer su propia humanidad y su capacidad de pensar y actuar libre y diversamente gracias, en gran medida, a su sometimiento voluntario a internet. 

Entonces, es necesario reaccionar. Ante la dificultad de concebir tanto mal, es muy posible que estemos, ante todo, frente a la urgencia de fondo de aprender a pensar y a concentrarnos en el bien. Las personas más predispuestas, guiadas por una búsqueda cálida de cercanía y de solidaridad hacia nuestros semejantes, podemos reorganizar mentalmente los mensajes que provienen del mundo externo, generar nuevas asociaciones, proyectar y transformar los fotogramas aislados en una posible película diferente. De eso se trata la razón como facultad humana, y gracias a ella la realidad te puede aparecer verdaderamente diversa e igualmente auténtica. 

Podés, gracias a una razón cálida combinada con las demás facultades, ampliar la mirada y agudizar la escucha para descubrir que en medio de tanta tragedia hay mucha esperanza y comprender que nadie está definitivamente condenado por el contexto. Podés rastrear que todas y todos tenemos necesidad de los demás y que, por lo tanto, el individualismo propone la falsedad antropológica de que nos hacemos solos y en contra de los otros. Podés identificar la sensible y permanente obra femenina cotidiana que permite la vida de los niños y de todos. Una primariedad femenina cuya expresión libre y positiva, gracias a un combate activo al machismo y a quienes niegan la existencia de las mujeres, debe ser la base para el desarrollo de agregados humanos benéficos. Podés reconocer en vos y en quienes te rodean el tesoro de conciencia que podemos liberar alzando la vista de las pantallas y ejercitando el pensamiento en común. Podés sentirte intérprete de la vida reconociendo la cultura que te influencia (positiva y negativamente) y aquella de la que querés ser realmente protagonista. Podés dar lugar a tus anhelos de bien siendo ejemplo propagador de valores positivos. 

La razón funciona mejor si la explicás, si la ponés en común y escuchás las razones de otros. De eso se trata entablar interlocuciones y diálogos que pueden dar frutos y permitir construcciones colectivas benéficas hasta llegar a posibles comuniones centradas en valores alternativos. 

Esto es lo que estamos intentando. De esto queremos reflexionar y discutir juntos. Podemos empezar encontrándonos para leer e intercambiar sobre nuestro manifiesto.