Yanina Benítez Ocampo
A mediados del mes de abril, tuvimos la oportunidad de conocer a los estudiantes de dos escuelas secundarias y una primaria de la localidad de Hurlingham. El cumplimiento de los 50 años del último golpe militar fue motivo para la organización de una actividad de intercambio entre los compañeros de Comuna Socialista, Cristina Gabelloni y Horacio “Pachi” Gutiérrez, quienes expusieron sus testimonios, y un conjunto de niños y adolescentes. Si es cierto que se pueden decir muchas cosas sobre la oscuridad de esos años, el enfoque que eligieron Cristina y Pachi aludió, antes que nada, a los gestos de solidaridad que permitieron que muchas vidas se salvaran y que sostienen la memoria hasta nuestros días.
La curiosidad de los más jóvenes los llevó a preguntar sobre el contexto general y sobre la situación de vida de los invitados en aquella época. La interpelación surgía de diferentes motivaciones: lo conversado previamente en la escuela, lo que está presente o ausente en los hogares y el contexto actual, marcado por los escasos recursos y la marginalidad en estos sectores (lo que involucra, lamentablemente, las agresiones de la policía hacia los adolescentes). En estas jornadas, la preocupación por la ola de amenazas que atraviesa a las escuelas también se hizo notar. No obstante, como expresó en términos diversos uno de los estudiantes (Lautaro, algo que enfatizó en los días siguientes en clases), es necesario alimentar la conciencia porque la historia no acaba con la dictadura: hoy existen leyes como la de la baja de la imputabilidad y la reforma laboral que también atacan la integridad de las personas, especialmente la de los más jóvenes y su necesidad de concebir un futuro digno.