España, 1936: a 90 años de la revolución social y la Guerra Civil

 



Anabel Cubero & Rocco Rossetti (1)

La reflexión sobre la revolución social de 1936, sus antecedentes y sus enseñanzas ha sido un elemento recurrente de la historia de Socialismo Libertario y de la Corriente internacional de la que forma parte. En 2016, organizamos unas Jornadas en Barcelona bajo el título 1936- 2016, a 80 años de la revolución social. Una mirada humanista. Son muchos los ensayos sobre estos pasajes históricos publicados en nuestros periódicos y revistas. 

A partir de 2011, con las revoluciones en Siria y Egipto (2), nuestra visión de la revolución como obra de la gente común ha supuesto un nuevo punto de vista para volver sobre las revoluciones de 1936 y de 1934 en Asturias (3). 

Nuestra visión y nuestra reivindicación han ido cambiando en el tiempo, al compás del enriquecimiento de las visiones teóricas del humanismo socialista, la corriente de pensamiento en la que nos reconocemos. También los claroscuros que encontramos en las historias en las que nos inspiramos son para nosotros una fuente de enriquecimiento. 

Qué entendemos hoy por revolución social 

Por revolución social se entiende normalmente un proceso que transforma de manera directa los ámbitos de vida y de producción social: en la industria, en el campo y en los servicios. Hoy diríamos que esta dimensión social de la revolución se concreta y se puede entender mejor en la vida de las comunidades. Por otro lado, la determinación transformadora de las mujeres y los hombres, que en el verano de 1936 se desencadenó con una fuerte espontaneidad, no es explicable sin una preparación, también cultural, en el aprendizaje de las luchas, de la solidaridad y del apoyo mutuo. 

La revolución es en primer lugar y, sobre todo, la revolución de las personas, de sus relaciones y de sus ámbitos comunes: de amistad, de trabajo, de compromiso, de comunidad y de territorio. Los testimonios de la revolución de hace 90 años nos hablan de estos anhelos de ser protagonistas de la transformación radical de sus vidas: una búsqueda del bien, de la libertad y de la justicia que alimentaba un nuevo sentido de la responsabilidad y de la creatividad; una búsqueda de la verdad y de la belleza que impulsaba las exigencias culturales; una búsqueda de nuevas y más justas relaciones entre los géneros que animaban las valientes vanguardias revolucionarias femeninas en sus luchas contra el patriarcado y el machismo que se extendía también en el bando revolucionario y republicano. 

Hemos reconocido en la obra constructiva de la revolución social, en las colectividades, un ejemplo de las capacidades humanas, el valor de una reciprocidad benéfica, de relaciones colaborativas conscientes y libres, de dimensiones colectivas de cooperación alternativas a las mediaciones políticas estatales. 

Revolución y guerra 

Revolución social y Guerra Civil se presentan como dimensiones inseparables. Pero esto supone un problema. No sólo por las visiones de quienes proponían la prioridad de la guerra sobre la revolución, que por lo tanto tenía que ser aplazada y que en realidad fue reprimida, por el estalinismo en primer lugar. Sino también por el contraste inevitable que suponen, en cuanto a experiencia y cualidades humanas, la revolución y la guerra. Todo el potencial de vida, liberación, autodeterminación y crecimiento que supone la primera, es mortificado por el contenido de muerte, jerarquización, disciplina y represión que implica la segunda. Las capacidades necesarias para la revolución como experiencia de emancipación humana están en contraste, casi en antítesis, con las características que exalta la dimensión bélica. 

La presencia y los problemas que ocasiona la lógica bélica en el campo de la revolución fueron los excesos a la hora de emplear la violencia, los casos injustificados de represión y hasta el empleo del terror; el hecho de que estos problemas fuesen menores en relación a la lógica de exterminio que animó el llamado bando nacional, no puede ser evidentemente, si queremos aprender de las experiencias vividas, un elemento de justificación. 

1934 y 1936 

Quizás nos pueda ayudar una visión comparada de los procesos revolucionarios de 1934 y 1936. El primero se concentró en Asturias, mientras que el segundo comprendió un área mucho más amplia de la península. Ocupó un territorio vastísimo, desde Catalunya, Levante, Aragón y parte de Castilla hasta Andalucía. Sin embargo, quedaba un amplio territorio posicionado con la defensa de la República, que no era espacio de experimentación revolucionaria y con el cual la revolución tenía que convivir. 

Por otro lado, el 34 asturiano no fue un simple adelanto del 36. Fue una revolución que se pensó y preparó explícitamente para dar vida a una nueva y más justa organización de la vida de las comunidades; se basaba en una alianza de las fuerzas del movimiento obrero que explicitaba claramente sus fines, se articulaba a través de organismos transitorios de un nuevo poder popular presentes en todas las localidades, los Comités, y era apoyado por milicias revolucionarias. Fue una revolución pensada y vivida, en el breve tiempo del que dispuso, de manera orgánica. La de 1936, si bien preparada en el tiempo, se desató en cambio como respuesta al intento de golpe militar; acometió una trasformación importante y espontánea de la esfera material, a nivel de organización de los procesos económicos. No tuvo, sin embargo, un desarrollo correspondiente de formas de autogobierno: los comités que nacieron tenían esta aspiración, pero no lograron extenderse y coordinarse para alcanzar una dimensión alternativa a las instituciones republicanas o, por lo menos, en condiciones de convivir con ellas en la lucha contra las derechas reaccionarias. 

Otro tema sobre el que es útil volver es la radicación y la trayectoria original de las corrientes del movimiento obrero: la CNT, PSOE y UGT, y el POUM, así como la función contrarrevolucionaria del estalinismo en España. 

Son muchas las cuestiones abiertas sobre las que volver a reflexionar en este 90 aniversario y más allá de él. Las revoluciones del pasado, si las buscamos y las sabemos escuchar, nos siguen hablando.

1 Dirigentes de la Corriente Humanista Socialista y de Socialismo Libertario, nuestra organización hermana en el Estado español. 

2 Véase Mamadou Ly con Dario Renzi De Egipto a Siria (2011). El principio de una revolución humana y sus antecedentes, Madrid: Ruta Ediciones, 2019. 

3 Para conocer véase Anabel Cubero, España 1936. Apuntes sobre la revolución social, Madrid: Ruta Ediciones, 2023 2ª edición y Rocco Rossetti, Asturias, Octubre 1934. Una revolución comunitaria, Madrid: Ruta Ediciones, 2025. 

Publicado originalmente en Socialismo Libertario (España) n. 179