Freud: develando la trampa en Ciudadela

 


Yanina Benítez Ocampo

No ha sido casualidad que fueran mujeres las que, indignadas, ironizaran sobre la teoría psicoanalítica del “penisneid” (envidia del pene), mientras se apresuraban a llevarse un ejemplar del libro La trampa del Dr. Freud. No se trata de un hecho espontáneo, sino de lo que ha suscitado la actividad que se llevó a cabo el pasado 7 de mayo en un profesorado de Ciudadela donde quien escribe dicta clases. Al menos una cincuentena de estudiantes de diversas carreras asistió a la exposición que llevó adelante Ignacio Rusell, que presentó algunos lineamientos principales de la obra. 

Si es cierta la perplejidad observada en algunos, también lo es que se ha evidenciado una gran disposición a poner en cuestión los fundamentos teóricos de la propuesta freudiana. Los tópicos principalmente cuestionados han hecho foco en el perfil y, por consiguiente, en la perspectiva teórica profundamente machista del padre del psicoanálisis, así como en las delicadas consecuencias de su antropología negativa. En efecto, como si su machismo fuera poco, debemos sumarle que, bajo su concepción del ser humano –al que interpreta prácticamente desprovisto de libertad–, es imposible todo cambio personal y social. 

En los días siguientes al evento, constatamos en conversaciones más personales que lo expuesto en la actividad dio mucho que pensar a sus participantes. Esto constituye una apuesta capital para una casa de estudios como la señalada, ya que la formación de los docentes incluye el conocimiento y estudio de los aspectos fundamentales de la psicología que impactan y se articulan con la pedagogía, contenido curricular que siguió sin cuestionamiento las modas teóricas impuestas. Así pues, abrir otras posibles interpretaciones sobre el ser humano en su conjunto, el misterio de su conciencia y vida interior en general, es también un modo de replantearse una pedagogía sustentada en las premisas de una antropología positiva.