Celeste
A mediados de mayo, tuvimos el segundo encuentro del nuevo grupo de lectura de los ensayos escritos por Dario Renzi, principal inspirador de la Corriente Humanista Socialista. En esta ocasión, continuamos con “El rescate humano es posible contra el agravamiento de la feroz decadencia opresiva”. Guiadas/os por Ana, de la dirección de Comuna Socialista, que nos dice que la prioridad es afirmar lo mejor de nuestra humanidad, se abre la discusión gracias a Violeta, que en relación con esto retoma un pasaje del texto: “Existen esperanzas y posibilidades si reconocemos y ponemos a la obra, con tenacidad y con coherencia, nuestras capacidades vitales esenciales” y se pregunta: ¿cuáles son? ¿cómo descubrirlas? ¿cómo pensarlas? ¿cómo cultivarlas en la vorágine de la ciudad? Gonzalo sostiene la importancia de la capacidad de pensar y nos habla de su preocupación por la obsesión por el progreso y el desarrollo de la “inteligencia” artificial. Tincho destacó cuánto tenemos que fomentar el descubrimiento de la propia individualidad junto a otros, luchando contra el individualismo y denunciando quiénes son los opresores.
Y Ana respondía: la individualidad es una figura de la subjetividad, que podemos rehabilitar gracias a las otras y a los otros, si nos proyectamos en ellos y vamos hacia ellos. Y la que nos permite orientar cómo vivimos nuestra subjetividad es la conciencia. Estas son capacidades vitales fundamentales a descubrir y cultivar, si queremos rescatarnos humanamente. Quien escribe, agrega que, para ella, fue (y continúa siendo) una gran novedad y desafío, descubrir, gracias al humanismo socialista, que la subjetividad y los sentimientos pueden pensarse, pueden elegirse.
Así, entre voces femeninas y masculinas, tonadas porteñas y caribeñas, momentos de atención recíproca con risas de por medio y alguna lágrima que cae mientras nos escuchamos, empezamos, de a poco, a conocernos.
Nos damos cuenta de que, por un lado, lo necesitamos porque el contexto en el que vivimos puede ser muy hostil con quienes son más sensibles y quieren interrogarse sobre cómo ser mejores personas. A su vez, intuimos que empezar a conocernos puede ser un motivo de riqueza.
Esto que relato, entre (muchas) otras cosas, es lo que “hacemos” los sábados a la tarde. Buscamos conocernos a partir de lo que pensamos sobre la naturaleza humana, sobre el mundo en el que vivimos y sobre nosotras/os mismas/os. Porque para hacer frente a este contexto de deshumanización, maquinación, belicismo y opresión, necesitamos sentirnos juntos. Y eso se consigue si empezamos por aquí, por el conocimiento.
(Cristian, no nos olvidamos de vos, ¡esperamos verte en el próximo encuentro!)