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Reaccionar por Dario Renzi

Junio 23, 2020




Más que nunca: atención y cuidado (también de la política)

La pandemia se agrava, con cada vez más muertes y contagios y menos camas de terapia intensiva disponibles. ¿Qué hacen oficialismo y oposición? En vez de invertir todo su tiempo en poner todos los recursos estatales a disposición con algún tipo de coordinación entre las jurisdicciones (priorizando la campaña de vacunación), están reavivando la grieta de forma totalmente irresponsable, acusándose entre sí para sacar rédito político-electoral. Todos son responsables de esta conducta mísera y mezquina, que expresa la decadencia irreversible de la política democrática: Alberto Fernández, Rodríguez Larreta, Kicillof, Macri, Cristina, Patricia Bullrich... A su vez, sus peleas avivan las fisuras por abajo, planteando una situación de posible enfrentamiento y de enemistad activa y además proveyendo de argumentos a los que no se cuidan y ponen en riesgo a todas/os. Es necesario decir que, además de la irresponsabilidad que emana desde arriba –y también de la locura de los medios de comunicación

24 de marzo: movilicémonos en defensa de la vida: independencia, solidaridad y cuidado para enfrentar la pandemia y la miseria a la que nos someten el gobierno y la oposición. ¡Basta de femicidios, racismo y represión!

Se acerca el 24 de marzo en un momento especial. Más que nunca los motivos históricos para movilizarse se conjugan con cuestiones actuales y podríamos resumirlos en una prioridad fundamental: es necesario comprometerse en primera persona en defensa de la vida, sin esperar nada de las instituciones. La democracia, que supuestamente debía curar los males de la dictadura, se demuestra como otra forma de oprimir, engañar, violentar y explotar. Hoy, su ocaso es tan dramático como ridículo: políticos, funcionarios, empresarios y sindicalistas amigos del poder (algunos demo-progresistas) hacen a escondidas la cola del vacunatorio VIP sin sentir ningún pudor de que la vacuna contra el Covid-19 le haya llegado a menos del 1% de la población. Algunos de ellos, como Verbitsky, afirmaron no saber que hacían algo incorrecto. Tal vez es una demostración de que la política hace a quien la ejerce cada vez más impermeable a cualquier dilema ético. ¿Y hace falta aclarar lo hipócrita de la “indignación”

Gran Bretaña: solidaridad y justicia para Sarah Everard

Por Nieves Domingo.  Una oleada de indignación recorre las calles de Londres desde el sábado 13 de marzo a la noche, cuando la policía metropolitana reprimió con inusitada violencia a un grupo de mujeres reunidas por una vigilia en memoria de Sarah Everard, de 33 años, secuestrada y asesinada por un oficial de la policía londinense. La desaparición y posterior muerte de Sarah conmovió profundamente a miles de mujeres que, a pesar de las restricciones debido a la pandemia, se congregaron espontáneamente. Con velas y flores se acercaron al parque Clapham Common no obstante el despliegue de las fuerzas policiales, incluso antes de la convocatoria del movimiento Reclaim these streets que sigue denunciando la inseguridad en la ciudad y la violencia contra las mujeres: en 2020, 118 de ellas fueron asesinadas por sus calles.  Inicialmente la vigilia se desarrolló de forma pacífica. Pese a que no había sido autorizada, la policía parecía permisiva hasta el punto de que estaba presente

Birmania: el ejército dispara, el mundo calla

Por Giovanni Marino.  A un mes y medio del golpe de Estado, la situación en el país se hace cada día más grave: decenas de miles de personas siguen manifestándose en muchas ciudades a pesar de la conducta directamente terrorista adoptada por los militares, quienes disparan ráfagas de ametralladora sobre las masas desarmadas. Después de pocas semanas las víctimas se cuentan por centenares. El coraje y la esperanza de los pueblos birmanos, su sufrimiento y la determinación de sacarse de encima un poder homicida que los aplasta hace décadas, amerita cercanía y solidaridad activa. No la encontrarán en los poderosos de la Tierra: ni entre las democracias titubeantes e hipócritas, que en muchas partes del mundo apoyan dictaduras feroces y que aquí parlotean sobre sanciones sin demasiada convicción, ni mucho menos del voluminoso vecino chino, gran protector de los militares más allá de las declaraciones, igualmente hipócritas, sobre la no injerencia en los asuntos internos de los Estados

Por la libertad de expresión en Cuba

Por Ignacio Ríos.  Desde hace semanas, la productora de arte Carolina Barrero es hostigada por los servicios de seguridad del régimen cubano por el simple hecho de haber impreso unos dibujos con la figura de José Martí con la siguiente frase: “Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche. ¿O son una las dos?”. El escritor Carlos Manuel Álvarez logró relatar a los medios internacionales los increíbles interrogatorios padecidos. Una canción llamada “Patria y Vida” hecha por unos músicos cubanos fue contestada por el régimen como si fuera una afrenta mortal contra el país y su historia. Son solo algunos de los numerosos ejemplos de intimidación policial y gubernamental contra las valientes personas que se están animando a reclamar por mayor libertad de expresión en la isla. Una vez más se pone de manifiesto el carácter nefasto de la dictadura cubana, que ha llegado en su afán represivo a niveles tragicómicos. Estamos contra la dictadura y junto a las personas que denuncian las violaciones